¿Perder la vergüenza? Todos, en un momento u otro, hemos sentido vergüenza, pues es natural. Pero cuando esta empieza a ser un problema limitante hay que poner remedio de inmediato. Si crees que esta es tu situación, estás en el lugar correcto para solucionarlo.
¿Es muy difícil perder la vergüenza?
Antes que nada debes saber que perderla no en una tarea fácil, de hecho puede ser de las más complicadas, pues el enemigo se encuentra en tu interior y no es un enemigo al cual derrotar sino un enemigo del que hacerte hermano, comprenderlo y hacerte uno con él al final.
Pero que sea una tarea difícil no quiere decir que sea imposible. Así que siempre recuerda apoyarte en amigos y familiares e incluso en profesionales, pues hasta los mejores escaladores usan arneses para sujetarse.
Y lo cierto es que la escalada es el mejor ejemplo, pues para poder superarla necesitamos ser constantes, atrevernos a ir más allá y salir de nuestra zona de confort para, pasito a pasito, ir superándola.
Qué es la Vergüenza
Es un sentimiento que nos puede ayudar en situaciones a comprender que algo no se debe hacer o corregir nuestra forma de actuar en algunas situaciones. Pero si se descontrola, se puede convertir en un problema muy grave capaz de bloquearte en una gran multitud de aspectos, pues engloba una gama bastante amplia de otras emociones.
El malestar que nos genera, al decir o hacer algo que se considere impropio o indebido, se produce por un juicio que nos realizamos a nosotros mismos, y esto se junta al juicio constante al que nos enfrentamos ante otras personas y al que puedan llegar a opinar sobre nosotros mismos. Al fin y al cabo, la vergüenza nos lleva hasta la siguiente emoción: el temor a un juicio que perjudique nuestra imagen social, o sea la imagen que damos a las personas que nos rodean.
Nuestra autoestima es herida por la vergüenza
Como os hemos mencionado, la vergüenza es un enemigo muy poderoso y como todo poderoso enemigo nunca viene solo. Suele acompañar a la vergüenza otros sentimientos como la culpa y la impotencia. Estas se representan en el momento exacto en el que vemos que no somos capaces ni podemos hacer nada para arreglar el golpe que nuestra imagen social ha recibido.
Una vez nos han visitado la impotencia o la culpa viene la rabia. Esta puede representarse de diferentes formas, algunos de los afectados por esta pueden empezar a echarle las culpas a las demás personas, pero otros toman un camino diferente empezando a enfadarse consigo mismos y a recriminarse.
Pero sea de la forma que sea en la que la rabia se represente, bien dirigida a otros o a nosotros mismos, la ira y la rabia siempre dejan un camino de cenizas tras de sí, pues siempre acaba dañándonos.
Además, en el momento en el que empezamos a sufrir vergüenza, nuestra autoestima puede sufrir mucho y esto puede desembocar en depresiones y diferentes fobias o incapacidades sociales que nos acabaran limitando mucho y afectando gravemente nuestra vida profesional y personal.
5 consejos para superar la vergüenza

Aunque estos consejos te pueden ayudar a perder la timidez, para nada tiene que ver con un tratamiento profesional. Así que no dudes en acudir a un profesional en busca de ayuda.
- No creas que sentir vergüenza es un motivo para sentirte ridículo o avergonzado. Es algo que puede sufrir cualquiera, pues todos somos seres humanos y sufrimos a menudo de problemas y cada uno los afronta como puede. Y la vergüenza no te hace ser peor que nadie, y solo si aceptas el problema y lo reconoces podrás centrarte en tratarlo en vez de ocultarlo.
- Compartir tus sentimientos con otras personas, ya sean amigos o profesionales, puede ayudarte a aprender a llevar y manejar tus emociones en vez de que te controlen ellas a ti. Además, al hablar de tus sentimientos salen de tu cabeza y puedes verlos desde otra perspectiva, dándoles así el juicio justo a las cosas.
- Míralo desde otro ángulo, si observas tu situación y tus sentimientos como si fuesen los de otra persona, dándole este enfoque y viéndolo desde otro ángulo, podrás juzgar y comprender todo sin la influencia de la barahúnda de emociones, sentimientos y pensamientos negativos. Logrando así ser mucho más comprensivo y amable y menos duro en general contigo mismo, logrando una resolución de la vergüenza mucho más rápida y eficaz.

